Planea abrir tu empresa

Cuando pensamos abrir una empresa, debemos tener en cuenta ciertos aspectos, y definir con claridad para nosotros mismos cual será nuestro principal objetivo.
Así como cuando salimos de viaje, establecemos la ruta sobre un mapa, al abrir una empresa debemos planificar la ruta a seguir.
Para ello debemos saber dónde estamos y a dónde nos dirigimos; ya que como escribió Lewis Carroll en “Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas” cuando la heroína llega a la bifurcación de caminos:
… ¿Qué camino debería tomar?
Ante esta incertidumbre se volvió hacia el Gato Sonriente y le preguntó:
—Por favor, ¿qué camino debo tomar para abandonar este lugar?
—Eso depende –contestó el Gato sin abandonar su sonrisa
—Depende, ¿de qué?
—Pues del lugar a donde quieras ir.
—Me es igual ir a un lado que a otro.
—Entonces, poco importa el camino a tomar.
—Pero me gustaría llegar a alguna parte.
—Si caminas mucho, a algún sitio llegarás.
Para abrir una empresa debemos conocer principalmente nuestro objetivo final, como lo vimos en el artículo ¿Cúal es la clave para abrir una empresa?, este objetivo se encuentra relacionado a nuestro interés, entusiasmo y motivación; este será nuestro destino, pero para empezar la planificación debemos saber donde nos encontramos ahora, para ello debemos definir como nos sentimos con respecto a nuestro trabajo actual, nuestros recursos económicos, nuestros conocimientos, nuestras habilidades, nuestras relaciones personales, profesionales, nuestro estilo de vida actual, etc. Así preparados ya con el conocimiento de los puntos de origen y destino, podemos trazar un plan de acción y calcular los riesgos y beneficios de cada ruta posible a tomar.
Aclaro también que podemos tomar muchos caminos diferentes para llegar a nuestro destino, a veces necesitaremos desviarnos del camino original por obstáculos en el mismo, pero sabiendo nuestra meta final, corregiremos nuestro plan (que debe ser lo más detallado posible pero flexible para poder incorporar los cambios necesarios) para continuar avanzando hacia nuestro destino.
Así por ejemplo para algunos el camino más corto puede ser el menos motivador que otros que le permitan explorar otras formas de llegar a destino, mientras que para otros la velocidad en el cumplimiento de los objetivos será más atrayente que los potenciales beneficios de explorar alternativas durante el viaje.
Yo personalmente elijo siempre el camino más motivador, ya que de hacerlo de otra manera, pierdo el interés y un proyecto viable, atractivo y potencialmente rentable puede convertirse en una tortura que pocos elegirán seguir. El abrir nuestra empresa debe ser divertido, motivador, desafiante para hacernos sentir bien en el camino a cumplir nuestro objetivo final.
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