20 errores que debemos evitar al abrir nuestra empresa

Cuando abrimos una empresa normalmente estamos expuestos a cometer ciertos errores, sobre todo si esta es nuestra primera empresa, al ganar experiencia aprendemos de nuestros errores y así la segunda empresa tiene 50% más de probabilidad de ser el doble de rentable que la primera.
Algunos de los errores que debemos evitar al abrir nuestra empresa son:
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Pensar que todo el mundo está interesado en nuestro producto o servicio.
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Pensar en vender algo solo porque está de moda o todos están haciendo dinero con esto.
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No investigar el mercado buscando lo que la gente quiere comprar.
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Tratar de hacer dinero rápido y fácil por internet, eso generalmente no sucede, primero debemos trabajar duro y ganarnos el derecho de venderle algo a nuestros prospectos.
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Pensar que solo nosotros sabemos hacer las cosas y no delegar nada, no solo produce retrasos, sino que también produce ineficiencia, pérdida de dinero y oportunidades.
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Hacer poca o nada de publicidad, porque nuestro producto es tan bueno que todo el mundo va a querer tenerlo; muy pocas veces esto es cierto y además aunque sea así de bueno, si la gente no lo conoce no lo comprará.
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Dedicarle poco tiempo a la empresa, mucho emprendedores tienen un empleo e inician un proyecto pensando que al empezar a rendir beneficios renunciarán y trabajarán solo en su empresa, pero debemos asegurarnos que le dedicamos al menos 2 horas diarias los días hábiles y 4 o 6 horas el día feriado si queremos que la empresa avance.
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No tener autodisciplina, la disciplina y los buenos hábitos empresariales serán los que nos den el rumbo adecuado para comandar nuestra empresa, si no tomamos en serio la empresa, difícilmente lo harán los demás.
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Pensar que lo sabemos todo sobre nuestro negocio, siempre hay algo nuevo por aprender, siempre mantente aprendiendo, lee por lo menos 2 libros al mes, asiste a seminarios y cursos. Mantenerte siempre aprendiendo te dará nuevas ideas y te permitirá mantenerte al frente de tu competencia.
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Subestimar o sobreestimar a tu competencia, realiza un análisis objetivo sobre ellos y determina tus fortalezas y debilidades; en función de esto realiza un plan de acción para diferenciarte de ellos haciéndote fuerte donde ellos son débiles.
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Enamorarse de la empresa, negocio, producto o servicio; mucho se enamoran de esa primera empresa o del producto emblema con el que iniciaron y aún que años después vemos que el rendimiento de estos ha disminuido y empiezan a dar pérdidas el empresario rehúsa abandonarlos, nuestra principal función debe ser servir a los clientes, si ellos no desean más un producto o servicio, debemos darle algo por lo que estén dispuestos a pagarnos.
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No tener un mentor; un mentor es alguien que ha logrado eso que nosotros estamos tratando de hacer, a pesar de que no sea exactamente en el mismo negocio, mentores son aquellos gurúes que con sus libros y enseñanzas nos permitirán acceder al tan valioso conocimiento para alcanzar nuestros objetivos.
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No tener objetivos escritos, medibles y con fecha límite; si desarrollamos nuestra empresa sin objetivos nunca sabremos cando logramos algo, cuanto desea ganar, cuanto desea facturar, cuantas ventas desea hacer por mes, etc.
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Falta de planificación, muchos dicen que hacen las cosas sobre la marcha, pero así solo se logra perder el tiempo, no planificar es como salir de viaje sin un destino, ¿cómo sabemos cuando llegamos?
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Pensar solo en el dinero, por supuesto que necesitamos el dinero, y eso es el principal motivo de tener una empresa comercial, sino tendríamos una organización sin fines de lucro, pero debemos tener en cuenta que debemos pensar en beneficiar tanto al cliente como a nosotros mismo, cuando nos enfocamos en brindar un servicio o producto que realmente satisfaga al cliente, el dinero empezará a llegar.
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No desarrollar relaciones de confianza con los clientes, esto es muy común, pensar que una vez que nos compró ya se acabó todo hasta que regrese a comprar más, eso no es así, la forma de garantizar que alguien nos compre y siga haciéndolo es que confíe en nosotros y para eso debemos conocernos mutuamente, así podremos ofrecerles cosas que le interesen y beneficien y el cliente no pensará “que pesado es, siempre tratando de venderme algo”.
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Enfocarse en el precio más bajo, ese es uno de los peores conceptos de mercadeo, el precio más bajo solo sirve para ciertas circunstancias muy específicas que deben ser analizados por un experto en marketing. La estrategia más sabia será siempre la de diferenciación, por ejemplo, un jabón de tocador vale $10 y nosotros vendemos nuestro jabón por $15, pero demostramos que nuestro jabón humecta la piel, tiene componentes naturales, no produce alergias, tiene las certificaciones de los organismos oficiales y pertinentes y que no se lastimo a ningún animal durante las pruebas de laboratorio; eso es la diferenciación y nos permite cobrar un precio más alto que la competencia.
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No definir un nicho adecuado del mercado, si no hacemos una selección adecuada de nuestros potenciales clientes, no podremos enfocar nuestros esfuerzos por presentarnos y ganar la confianza de aquellos que realmente se beneficiarían de nuestro producto o servicio.
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La falta de un sueño, muchos empiezan empresas o negocios por una necesidad económica, pero generalmente nunca alcanzan a desarrollar una empresa exitosa, sobreviven con un pequeño negocio o empresa peros solo eso. Esto pasa por la falta de un sueño, nuestros sueños son la motivación que nos impulsa a hacer más, son el motor de nuestra empresa, cuando se tiene un sueño no hay límites.
- Falta de fe, debemos tener fe en nosotros, en nuestra empresa, en nuestro producto y en nuestros colaboradores, porque si el sueño es el motor, la fe es el combustible.
Se dice que las personas inteligentes aprenden de sus errores, los sabios de los errores de los otros. ¿Tú deseas ser inteligente o sabio?










