El mapa no es el territorio

Cartas de navegación, brújula y compás

Muchas veces como consultor les digo a mis clientes “el mapa no es el territorio”, con lo que quiero referirme al hecho de que toda planificación debe ajustarse a la realidad.

Muchos emprendedores se obsesionan con la planificación (el mapa) y luchan contra la realidad (el territorio) malgastando fuerzas y recursos por una idea que no terminará bien.

Como emprendedor siempre debes tener un plan que te sirva de guía; pero debes ser lo suficientemente flexible para saber adaptarte a las diferentes situaciones que te presentará la realidad del día a día.

Ajustando nuestro plan a la realidad

La situación real del mercado y de los eventos globales y locales afectará nuestra planificación en más de una forma.

Así que al abrir una empresa debemos asegurarnos de contar con almenos tres escenarios posibles:

1.       Escenario optimista: Suponemos que todo saldrá bien y obtenemos beneficios desde el principio.

2.       Escenario conservador: Suponemos que las cosas irán bien pero que no será un éxito de la noche a la mañana.

3.       Escenario pesimista: Suponemos que las cosas pueden ir mal desde el principio.

Los diferentes escenarios no son para elegirse; sino para analizar las potenciales respuestas a los diferentes resultados en caso de producirse; así por ejemplo en un escenario optimista podemos idear de antemano las formas de reinversión en nuestra empresa o hacer planes de desarrollo para la misma.

En un escenario conservador analizamos los diferentes enfoques que podemos aplicar a la administración y marketing de nuestra empresa para mejorar el escenario al igual que las potenciales amenazas y la forma de neutralizarlas.

En un escenario pesimista no solo valoramos las amenazas y nuestro marketing, sino la forma de minimizar las pérdidas en caso de decidir salir del negocio; pero siempre debemos tener en vista el análisis para tratar de mejorar el escenario.

Llevando a la práctica nuestro plan

Una vez que tenemos nuestro plan en marcha debemos continuamente analizar y controlar el desempeño de nuestra empresa y de todas nuestras acciones para ver si se están cumpliendo los objetivos.

En caso de que esto no sea así debemos ajustar nuestro plan o nuestras acciones; sabremos que debemos modificar nuestro plan cuando la retroalimentación recibida de nuestros análisis nos indique que los objetivos son irreales o imposibles desde nuestra situación.

En caso de dudas o consultas con respecto a este tema, puedes contactarme a través de nuestro formulario de contacto haciendo clic aquí.

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